¿De verdad os sentís motivados así?
Ayer, en Mesa Sectorial, volvimos a asistir al
mismo escenario de siempre: anuncios, explicaciones técnicas, problemas
administrativos y promesas de que “todo se arreglará”. Mientras tanto, el
personal de Justicia seguimos esperando cobrar lo que le corresponde.
Uno de los puntos tratados fue la situación del
incremento del Complemento Específico/CAT vinculado al fondo de lucha contra la
brecha salarial del ejercicio 2024. Y lo que se nos trasladó es muy grave:
La Generalitat prevé publicar finalmente en junio
las nuevas tablas salariales con este incremento (entre 7,5 y 10 euros), pero
sin reconocer efectos retroactivos porque, según se nos dijo ayer, Intervención
no lo permitiría.
Traducido: lo que debía haberse cobrado en 2024
llegará tarde… y además recortado.
Y aquí es donde UGT dice basta: Porque no vamos a
normalizar que los retrasos de la Administración se conviertan en pérdidas
salariales para la plantilla. No vamos a normalizar que:
- los acuerdos lleguen años tarde,
- las subidas desaparezcan por “errores técnicos”,
- el Complemento Específico quede fuera del 0,5% y del 2,5%,
- ni que el personal tenga que resignarse permanentemente a cobrar menos
de lo que le corresponde.
Porque, casualmente, todos los errores siempre perjudican al mismo lado. Y, mientras en otras comunidades autónomas se alcanzaban acuerdos retributivos ya desde 2024, el personal de Justicia de la Comunitat Valenciana sigue con uno de los Complementos Específicos más bajos del Estado.
Pero la situación resulta todavía más indignante
cuando escuchamos el discurso de la Consellera en su comparecencia en Les
Corts, hablando de “motivación del personal” y reconociendo la
“profesionalidad” de los casi 6.000 empleados públicos de Justicia.
Y claro que el personal ha demostrado
profesionalidad. La ha demostrado de sobra.
La nueva organización judicial, los Tribunales de
Instancia, las reorganizaciones, los cambios tecnológicos y el caos
organizativo se han sostenido gracias al esfuerzo brutal de la plantilla.
No gracias a una planificación ejemplar.
No gracias a unas condiciones laborales
atractivas.
Y desde luego no gracias a una política seria de
reconocimiento profesional.
Porque la pregunta que muchos compañeros y
compañeras se hacen ya es inevitable:
¿De verdad creen que esta es la forma de motivar
al personal de Justicia?
¿Es motivar mantener acuerdos bloqueados durante
años?
¿Es reconocer la profesionalidad dejar fuera al
CE de las subidas salariales generales por problemas informáticos o “criterios
técnicos”?
¿Es valorar el trabajo del personal anunciar
incrementos que luego llegan tarde, mal y sin atrasos?
¿Es respetar a la plantilla seguir sin aclarar
qué ocurre con los remanentes del PAC mientras se multiplican las jubilaciones?
Porque, pese a nuestra insistencia, seguimos sin conocer de forma transparente
cuál ha sido la ejecución real del PAC en estos últimos años, qué remanentes se
han generado y cuál ha sido su destino final.
Y el problema ya no es solo económico. Ahí está
también el caos de la implantación de los Tribunales de Instancia, donde la
propia Administración reconoce su incapacidad para ordenar la situación o
imponer criterios organizativos claros frente a letrados y jueces.
El problema es la sensación creciente de que al
personal de Justicia se le exige siempre compromiso, paciencia y
responsabilidad… mientras la Administración acumula retrasos, incumplimientos y
excusas.
La profesionalidad de la plantilla no está en
discusión. Lo que empieza a estar en discusión es el respeto institucional
hacia esa plantilla.
UGT no va a normalizar esta situación.
No vamos a aceptar que cada “error técnico”
termine convirtiéndose en ahorro presupuestario a costa del personal.
No vamos a aceptar que la motivación del personal
se reduzca a discursos vacíos mientras la realidad diaria es:
- más carga,
- más presión,
- más incertidumbre,
- y menos reconocimiento económico real.
Porque la paciencia de los compañeros y
compañeras tiene un límite.
Y el hartazgo en Justicia empieza a ser imposible
de disimular.

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